Coronavirus e higiene

Coronavirus e higiene

Debido a la crisis sanitaria provocada por el Coronavirus, la Organización Mundial de la Salud (OMS) proporciona una serie de recomendaciones sencillas para cortar la cadena de contagios.

La primera es el lavado de manos frecuente con desinfectante de manos con alcohol o bien con agua y jabón. Es esencial para matar el virus si está en las manos, que se convierten en transmisoras si tocamos la boca, la nariz o los ojos. 

La OMS aclara que el lavado frecuente de manos es más eficaz frente al coronavirus que el uso de guantes de goma o látex. El hecho de llevarlos no impide el contagio, si uno se toca la boca o la nariz con ellos y lleva el virus puede infectarse.

¿Con qué frecuencia debemos lavarnos las manos?

Puedes tener la tentación de lavarse las manos con más frecuencia de la necesaria, pero si te las lavas demasiado, las manos se secan y se agrietan. Para estas situaciones, el remedio recae en el uso diario de crema hidratante. No es necesario que seas obsesivo-compulsivo para mantener las manos libres de gérmenes. Ir al baño, viajar en transporte público y tocar cosas con gérmenes como pomos de puertas o dinero son situaciones que incitan a lavarse las manos. Asegúrate de lavarte las manos cuando llegues a casa o si tocas algo visiblemente húmedo o sucio.

Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos con un desinfectante de manos a base de alcohol, o con agua y jabón.

¿Por qué? Al cubrir la boca y la nariz durante la tos o el estornudo se evita la propagación de gérmenes y virus. Si usted estornuda o tose cubriéndose con las manos puede contaminar los objetos o las personas a los que toque.

 

¿Y el desinfectante de manos?

Los desinfectantes de manos a base de alcohol (etilico o isopropilico) funcionan tan bien como el agua y el jabón, así que no es necesario que los uses si te has lavado las manos. Se trata principalmente de frotarlo bien durante el tiempo adecuado, que es de unos 20 a 30 segundos. La envoltura lipídica y las glicoproteínas del cápside son fácilmente solubles en alcohol.

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