Psoriasis y alimentación

Psoriasis y alimentación

Tan importante como respirar lo es alimentarnos, y no sólo ingerir alimentos, sino nutrirnos, proporcionarle a nuestro organismo una base sobre la que se sustentaran todas las funciones fisiológicas realizadas cada segundo de nuestra vida. Las personas con psoriasis y artritis psoriásica, como en otras dolencias, tienen más necesidades nutricionales, debido a la situación de inflamación crónica y de permanente recambio cutáneo.

 

Un estudio desarrollado por investigadores del Departamento de Dermatología, Venerología y Alergología del Hospital Universitario Leipzig (Alemania), ha constatado que el consumo de grasas saturadas aumenta la inflamación de la psoriasis, independientemente de la obesidad del paciente

Según los autores del estudio, los ácidos grasos saturados podrían apuntarse como el principal factor de riesgo para el aumento de la inflamación de la piel ya que “sensibilizan las células mieloides a un aumento de la respuesta inflamatoria en respuesta a estímulos proinflamatorios, lo que a su vez aumenta la activación de los queratinocitos.”

Todos, casi sin excepción, deberíamos consumir más vegetales de los que consumimos. Las personas con psoriasis y artritis psoriásica tienen más necesidades de ciertos nutrientes cuya fuente es del mundo vegetal. Una dieta rica en vegetales nos asegura un aporte de calorías adecuado, previniendo e incluso tratando el sobrepeso y la obesidad, factor de riesgo demostrado de empeoramiento de la psoriasis y la artritis psoriásica.

Por otro lado, los vegetales nos aportan nutrientes que han demostrado tener un efecto beneficioso en la piel y sobretodo en la piel con psoriasis. Estos nutrientes son por ejemplo la provitamina A o betacarotenos, antioxidantes, y minerales como el magnesio, zinc y selenio.

Por su parte, el exceso de proteínas, tan frecuente en nuestra sociedad española, agrava los síntomas de psoriasis. Hay una relación directa entre la aparición de recidivas psoriásicas y mayor consumo de alimentos con grasas saturadas. En zonas donde se consume más pescado, es menor la incidencia de psoriasis, por ejemplo en la población esquimal, es mucho menor que en la europea.

Por tanto, una dieta baja en proteínas y grasas saturadas y, a la vez, alta en ácido linoléico se asocia a mejoras clínicas. Esto se debe a que el ácido linoléico ayuda a mantener mejor el estado de la piel (capa córnea e hidratación), así como las grasas vegetales y de pescado son inhibidores de sustancias inflamatorias.

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